
El Municipio de Almirante Brown reconoció y felicitó a un docente y a un grupo de alumnos del Centro de Formación Profesional N° 401 de Claypole que desarrollaron y fabricaron una silla de ruedas mediante impresión 3D, destinada a niños con discapacidad y con fines solidarios.
La jefa de Gabinete, Paula Eichel, conoció el proyecto durante la edición 2026 de la Expo “Futuro Brown”, donde participaron más de 2 mil estudiantes, y allí felicitó al docente y maker 3D Ezequiel Villarreal y a sus alumnos por el trabajo realizado y por poner sus conocimientos al servicio de una iniciativa solidaria.
“Seguimos acompañando la educación pública en Almirante Brown y celebramos especialmente logros como este, donde la ciencia, la tecnología y el conocimiento se ponen al servicio de nuestros vecinos y, en este caso, de chicos con discapacidad. Este tipo de proyectos demuestra todo lo que pueden hacer nuestros estudiantes cuando cuentan con las herramientas y el acompañamiento necesario para desarrollar sus ideas y transformar esos conocimientos en soluciones concretas”, destacó Mariano Cascallares.
La silla desarrollada es un prototipo funcional que fue construido por alrededor de 12 alumnos, acompañados por seis makers y docentes. Los estudiantes tienen entre 25 y 40 años y, en su mayoría, se encuentran finalizando sus estudios secundarios.
“Es maravilloso todo lo que se puede hacer hoy con la impresión 3D y ver cómo estos conocimientos pueden transformarse en proyectos concretos que tienen un impacto real. Felicitamos a Ezequiel, a todos los alumnos y a quienes participaron de este proceso, porque detrás de esta silla hay mucho trabajo, aprendizaje y, sobre todo, una enorme vocación solidaria”, expresó Paula Eichel.
El diseño original de la silla fue creado en Estados Unidos y posteriormente utilizado por un grupo de jóvenes de la provincia de Córdoba, que desarrolló allí su propia versión. A partir de esa experiencia, el equipo de Claypole solicitó autorización a sus autores para poder replicar el diseño y adaptarlo a su proyecto.
Uno de los principales desafíos fue la escala de producción, ya que fabricar todas las piezas con una sola impresora 3D demandaba aproximadamente 360 horas de trabajo y unos 10 kilos de filamento. Por eso, para optimizar los tiempos y los recursos, el grupo se organizó y distribuyó la producción entre las distintas impresiones, trabajando en simultáneo sobre las diferentes piezas.
La silla está compuesta por más de 50 piezas y cuenta con dos ruedas grandes traseras y otras más pequeñas en la parte delantera, además de apoya pies regulable, correas de seguridad y apoyacabeza. El dispositivo soporta hasta 40 kilos y requirió un importante proceso de montaje para obtener un producto final completamente funcional.
El proyecto tiene un objetivo solidario: la silla fue donada para que pueda ser utilizada por un niño con discapacidad y el equipo ya proyecta continuar trabajando en la fabricación de nuevos dispositivos. En este sentido, también invitan a personas interesadas en la impresión 3D y en este tipo de iniciativas a sumarse al proyecto.
