
En el marco de la crisis libertaria y la caída generalizada del consumo, la Cervecería y Maltería Quilmes anunció el despido de dos tercios de su personal en la planta de Zárate, adonde había desembarcado cinco años atrás de la mano de una mega inversión de más de $5.000 millones. El repentino recorte será implementado a través de un programa de retiros voluntarios que llevará a la nómina de 260 empleados, la cifra que tenía en 2020, a cerca de 80.
La angustiante situación económica promovida por el gobierno de Javier Milei suma una nueva víctima. En las últimas horas, Quilmes informó un voraz ajuste en su fábrica de la ciudad bonaerense de Zárate, donde produce la cerveza Corona. La empresa ya arrastraba complicaciones financieras desde el año pasado debido a la baja de las ventas y la apertura de importaciones, pero los meses sin recuperación empujaron a las autoridades a tomar una medida drástica sobre su dotación de personal.
En concreto, la firma activó un plan de retiros voluntarios para reducir a un tercio la cantidad de trabajadores en la planta en comparación con los que tenía cuando fue inaugurada. En un inicio, la fábrica contaba con 260 empleados, pero hoy permanecen “apenas” 140: con el nuevo ajuste, ese número se reducirá a apenas 80, lo que significa un recorte del 43% del total del personal – casi la mitad de la nómina.
En 2025 Quilmes ya había avanzado con una ola de desvinculaciones similar como consecuencia de un derrumbe en las ventas del orden del 45%. Se trata de un sector especialmente afectado por la caída del consumo así como por la apertura de las importaciones, que en lo referido a cervezas en particular aumentaron un 293% en el primer trimestre del año pasado según un informe del Centro de Investigación en Negocios y Exportación (CIEN) con datos del INDEC.
