
Gracias a un trabajo silencioso y mancomunado con la Federación Venezolana de Fútbol y CONMEBOL, después de 448 días Nahuel Gallo regresó a Argentina y pudo reencontrarse con su familia. En este sentido, el presidente de la AFA fue quien dio a conocer que el gendarme argentino detenido en Venezuela fue liberado por el gobierno bolivariano conducido por Delcy Rodriguez.
Este resultado deja en claro una vez más que el consenso y el diálogo generan mejores resultados que el odio y los insultos alocados de un tipo totalmente desencajado y poco confiable como Javier Milei.
Desde los primeros días de su detención, su caso generó tensiones diplomáticas entre Buenos Aires y el país caribeño que el gobierno libertario nunca pudo solucionar por su escasa capacidad para el diálogo y su total falta de empatía real para con el detenido, poniendo el fanatismo ideológico por encima de la vida del gendarme.
La Cancillería argentina emitió comunicados oficiales denunciando la irregularidad de la detención, calificándola como “abierta violación de sus derechos fundamentales” y advirtiendo que “Argentina no tolerará actos de esta naturaleza contra sus ciudadanos”. Pero esas manifestaciones encontraron su fin en el mundo virtual, sin arrojar resultados en el marco de la vida real.
Durante más de un año, la administración nacional encabezada por el presidente Javier Milei sostuvo reclamos públicos por la liberación del oficial con el fracaso como lugar común.
En medio de esa disputa diplomática que no lograba un avance visible, surgió una gestión paralela hasta entonces inédita: la intervención de Claudio Tapia, titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), quien a través de contactos con la Federación Venezolana de Fútbol y el entorno político de Caracas tendió un “puente humanitario” para destrabar el caso. Según fuentes periodísticas, Tapia estableció vínculos con el presidente de la federación venezolana, Jorge Giménez Ochoa, cercano a la actual presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, lo que facilitó conversaciones informales que derivaron en la liberación del gendarme.
La acción de la AFA incluyó preparar un vuelo en una aeronave privada vinculada a la entidad para traer de regreso a Gallo, y la difusión de una fotografía en la que se lo veía junto a dirigentes de la asociación deportiva antes de su partida hacia el país. En un comunicado difundido por la misma entidad, Tapia agradeció a las autoridades venezolanas por “su sensibilidad y disposición… demostrando que el deporte también puede ser un puente efectivo para el entendimiento”. Según informes periodísticos, el avión pertenece a Baires Fly, una empresa que suele asociarse al entorno del máximo representante del fútbol local y fue puesto a disposición para facilitar el viaje de regreso a Buenos Aires.
