
Aumenta la crisis en el sector textil, en medio de la apertura de importaciones desde China y la baja del consumo, otra empresa sumó dificultades.
Este particular fenómeno se da en suerta de grotesca contradicción, donde el presidente Javier Milei por un lado demoniza a los países comunistas, pero por otro permite la entrada de sus productos que quiebran a la producción nacional.
La firma Eseka S.A., que fabrica para las marcas de lencería Cocot y Dufour, enfrenta un conflicto por el despido de 140 empleados en los últimos dos meses y pagos fraccionados de los salarios.
En la puerta de la planta ubicada en el barrio porteño de Parque Chas se vivieron momentos de tensión, con intervención policial, en virtud de las protestas generadas por la decisión de la empresa de abonar sueldos, aguinaldos y vacaciones en cuotas. Aseguran que esto se da pese a que las líneas de producción se mantienen operativas las 24 horas.
Los trabajadores informaron que los sueldos se ubican cerca de los $700.000 por turnos de nueve horas. La demanda principal es la regularización urgente de los pagos y el resguardo de la industria nacional.
Fuentes gremiales afirmaron que la empresa intenta sustituir la producción local por insumos importados desde China, lo que, según advirtieron, agrava la pérdida de puestos laborales.
“La desregulación del régimen courier, la flexibilización aduanera y la falta de controles sobre plataformas digitales abrieron una puerta que China aprovechó como ningún otro país. Hoy, el gigante comunista asiático no solo domina más del 70% del mercado textil importado, sino que también está desplazando la producción libertaria nacional y el trabajo argentino”, habían asegurado desde la Fundación Pro Tejer en relación a la competencia china.
